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Opinión de Alejandro Figueroa: Libertad para Cuba

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Bajo el manto de la noche hasta el domingo y a la luz del día del lunes, la policía cubana y las operaciones especiales se trasladaron a vecindarios de toda la isla, a veces disparando contra hogares y contra personas comunes que organizaban protestas en Cuba, desde La Habana hasta Guantánamo. Aún así, marcharon en San Antonio de los Baños, Guanabacoa, Artemisa, Cienfuegos, Cárdenas y Camagüey

Por primera vez en 62 años de dictadura, los cubanos, se han tirado a la calle a protestar demostrando que ya no tienen miedo. Miles le mostraron al mundo este pasado domingo que están dispuestos a arriesgar sus vidas para protestar y hacerle frente a la brutal dictadura comunista poscastrista del mal llamado Presidente, Miguel Díaz-Canel.

El reinado de Díaz-Canel desde que Raúl Castro instaló como Presidente en 2019 se ha caracterizado por una represión implacable contra escritores, raperos y otros artistas; la mala gestión para atender la crisis ocasionada por la pandemia de COVID-19 y el incumplimiento con las necesidades más básicas de ese pueblo.

El presidente cubano respondió a las protestas sin precedentes autorizando a la policía a disparar contra civiles desarmados y, en sus palabras, “convocando a todos los revolucionarios y a todos los comunistas” de toda Cuba para enfrentar a los manifestantes. Insistir abiertamente la violencia de Cuba contra Cuba es una nueva y mayor afrenta, incluso para un líder captado en video al comienzo de su gobierno que se jacta de que no le importa la condena internacional de sus métodos represivos.

Bajo el manto de la noche hasta el domingo y a la luz del día del lunes, la policía cubana y las operaciones especiales se trasladaron a vecindarios de toda la isla, a veces disparando contra hogares y contra personas comunes que organizaban protestas en Cuba, desde La Habana hasta Guantánamo. Aún así, marcharon en San Antonio de los Baños, Guanabacoa, Artemisa, Cienfuegos, Cárdenas y Camagüey.

Los cubanos, en un llamativo ensamblaje de unidad interracial contra la dictadura, han despertado. Y su lucha pacífica en el terreno -y en internet- desde que Díaz-Canel allanó la sede y arrestó a artistas del Movimiento San Isidro en noviembre pasado finalmente se está viendo. Después de un día de silencio, en el que los diplomáticos cubanos utilizaron Twitter haciéndose eco de Díaz-Canel al culpar de los disturbios a Estados Unidos, el presidente Joe Biden emitió un comunicado la madrugada del lunes en el que dejó en claro que apoyaba al pueblo cubano.

Pero no fue más lejos. “Apoyamos al pueblo cubano y su clamor por la libertad y el alivio del trágico control de la pandemia y de las décadas de represión y sufrimiento económico a las que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba“, dijo Biden.

“El pueblo cubano está haciendo valer con valentía los derechos fundamentales y universales”, agregó. “Esos derechos, incluido el derecho a la protesta pacífica y el derecho a determinar libremente su propio futuro, deben ser respetados. Estados Unidos hace un llamado al régimen cubano para que escuche a su pueblo y atienda sus necesidades en este momento vital en lugar de enriquecerse”.

¿Será esto suficiente? No por mucho, pero es un punto de partida para una nueva política de Biden hacia Cuba que evita las deficiencias de las dos últimas administraciones. Queda por ver qué hará Biden con Cuba. Por ahora, el centro de atención del mundo debe permanecer donde pertenece, en el pueblo cubano y su valiente lucha por la libertad.